La magistral y bellísima obra conocida como «Jesús de la laguna» se encuentra ubicada en la ciudad argentina de Gualeguaychú, provincia de entre ríos. La obra es una escultura tallada sobre un tronco de eucalipto colorado de más o menos cuatro metros de altura sobre un diámetro de dos metros y medio. La autora de esta imponente pieza de arte: Elida Susana Báez, una escultora autodidacta de la ciudad de Gualeguaychú, al ser impactada por un encuentro vivido con nuestro señor Jesús, siente el llamado espiritual para iniciar esta faraónica construcción a sus 67 años de edad. Esta es su historia:
Susana nos narra que transcurria el año 2007 y estando ella en la laguna del Parque Unzué, en la ciudad de Gualeguaychú, fue impactada al ver claramente la imagen de Jesús vivo saliendo de un tronco seco de árbol que una noche de tormenta un rayo había destruido con anterioridad. Dicho en sus palabras:
“el acontecimiento no solo me emocionó, me dejo muda!, aun estando lejos llegue a ver hasta los pies descalzos pisando el pasto. No podía creer lo que había visto, me dió miedo que me tomaran por loca”
Elida Susana Baez
No comprendiendo lo ocurrido pero impactada profundamente por haber visto tan claramente a nuestro señor Jesucristo, Susana llegó a pensar que su cabeza estaba mal. Se encerró en sí misma por un tiempo, prefiriendo callar y no comentarlo con nadie, Susana Baez intentó a su manera hacer una especie de catarsis para no ir a psicólogo o psiquiatra, pero no había forma de desprenderse de lo que había visto y sentido. Utilizando sus palabras:
» Dios me estaba guiando en una forma tan divina que no había forma que me desprendiera de esto que había visto«
Elida Susana Baez
El camino a la Utopía
Pasado un año del extraordinario suceso, Susana, convencida de haber presenciado a Jesús saliendo del añoso arbol frente a la laguna Unzúe, tomó una decisión valiente. En el 2008, adquirió una motosierra, enfrentándose al desafío de aprender a manejarla. Su objetivo era claro: esculpir una monumental obra en el añoso arbol de eucalipto colorado en el cual vio a Jesús. A pesar de no contar con los permisos municipales, ya que el árbol se encuentra en un parque estatal, Susana, guiada por una profunda convicción, creía que la divinidad la había llamado a esa tarea y confiaba en que los permisos llegarían.
«nunca había utilizado dicha herramienta, además sabía que se necesitaba mucha fuerza física para manejar esa clase de herramientas pesadas, mas para una mujer de 67 años de edad»
Elida Susana Baez
Para este entonces Susana viene padeciendo de polimialgia reumática, una enfermedad que se manifiesta con fuertes dolores en las articulaciones..
A todo lo anterior y a pesar de la tozudez de Susana y el creciente sentimiento de querer mostrar y descubrir en un tronco de árbol lo que había visto y sentido como un llamado espiritual, se sumaba lo complicado de no saber a quién o quienes pertenecía esa zona de árboles, con quien hablar, que permisos solicitar y la duda de si serían otorgados.
“Necesitaba averiguar cómo conseguir el permiso para trabajar en ese árbol, porque sentía el reclamo de Dios, quien me daba mensajes para que descubriera a su hijo tal como lo había visto”.
Elida Susana Baez
Tras tres años de incansables solicitudes y enfrentándose a la dificultad de no contar con conexiones políticas, Susana finalmente logró que le cedieran el preciado árbol. Fue en la Semana Santa del año 2011 cuando dio inicio a la monumental tarea de esculpir la imagen que representaría la visión sagrada que la inspiró. Su camino estuvo marcado por la lentitud, no solo impuesta por la magnitud de la obra, sino también por sus propios problemas de salud, especialmente la polimialgia reumática que la aquejaba.
A pesar de los obstáculos, Susana perseveró con inquebrantable determinación y amor por su arte. Cada talla en la madera llevaba consigo no solo la representación de Jesús, sino también la huella de su voluntad indomable. Con cada golpe de la herramienta, ella plasmaba su fe y devoción en la escultura que se erguía majestuosamente frente a la laguna Unzúe.
Finalmente, después de tres años de duro de trabajo arduo y sacrificio, la obra alcanzó su conclusión en la Semana Santa de 2013. La escultura de Jesús de la Laguna emergió como un testimonio palpable de la perseverancia, la fe y la conexión espiritual que guió cada talla.
El logro de Susana trasciende la mera creación artística, convirtiéndose en un símbolo conmovedor de la capacidad humana para superar obstáculos, inspirar a otros y compartir un mensaje de esperanza a través del arte y la devoción.
